miércoles, 30 de julio de 2008

Amor


Qué bueno es tocar lo sabroso
querer
imaginar
colorear
estar enamorado de...
amor siento hoy
y está más cerca que nunca
desde lo florido a lo desértico
en cada partícula de aire o en las escaleras de mi cama
No me alcanzan las palabras para cuatro días
Es un acertijo
la primera clave se llama volver

Desierto pintado

Pintados es un mapa gigante
un misterio delicioso
un amplificador natural para un instrumento noble
Detenemos nuestro camino 
vemos dibujos en las montañas secas
escuchamos el viento atravesar el fuelle
el crin recorriendo una partitura en la memoria de la mujer que lo toca
un momento hermoso se fija en el calendario

Teatro Municipal de una ciudad de pasado glorioso
Peruanos celebran sus fiestas
pero están en otro país
comparten la velada con unos actores
que a grito pelado intentan
contar una historia ajena
La mujer de vestido burdeo se ha quedado sin voz
desesperada trata de trinar y no puede
Unos perros se cuelan al espacio escénico callejero
uno de ellos mira como alguien familiar
ella llora de nostalgia
son fotos de años pasados de buenaventura


jueves, 17 de julio de 2008

Santiago-Arica


Desde Antofagasta iré subiendo de a poco
contando una historia sencilla
me iré meciendo con la calma del desierto
con su soledad
y me dormiré pensando en volver
disfrutaré nuevamente de la inmensidad
y estaré seca pero florida
con calor en el día, con bajo cero por la noche
tomaré sol para recordar cuando no hacía mal
y haré blanco y negro en mi piel, diluido, medio árido como el contexto.
Soy a pesar de la geografía, la naturaleza compacta e inquietante que se mueve de sur a norte y de este a oeste.
El amor es palpable.
Luego voy a Perú que es un misterio
y la vuelta es adrenalina pura.

miércoles, 16 de julio de 2008

Feriado


El día amenazaba con convertir la vista de mi casa en una tempestad escandalosa
y no
Algunos no trabajaban hoy
yo si
Una llamada anunciaba paseo y traslado
y partí
El gris inesperadamente se escapó del cielo y una secuencia de objetos fascinantes cubrieron mi visión
Un barquito de papel navegando en el aire
Un ataque de risa
Unos porotos con longaniza
Un volantín que no podía volar
Dos niñas contentas
Muchas copas de vino
Cigarros verdes
Un tuto en un sillón
y
un teléfono musical
En el día que no hay que trabajar
el trabajo es apreciar
el goce


lunes, 14 de julio de 2008

Vientos Buenos


Todo es demasiado placentero en estos días
soy feliz
soplan en mi orejas dulces brisas
regalos
sorpresas
me saco el sombrero

viernes, 11 de julio de 2008

Discapacidad

Trabajo con niños que en el vientre materno no desarrollaron alguna extremidad, con otros que al nacer algo los asfixió, algunos que tras un accidente perdieron masa encefálica, otros que no pueden caminar y varios que a simple vista parecen no padecer nada. 
Es un ejercicio vital cada martes y viernes, llego y juego o invento rutinas para que a través de herramientas teatrales puedan encontrar una vía más de rehabilitación y reinserción al mundo que hay allá afuera.
Y es paradójico, porque cuando escucho sus historias, muchas veces me sobrepasa el dramatismo en el que se desenvuelven. 
No deja de ser conmovedor la alegría con que atraviesan sus días y lo teatral de sus escenarios. Es entonces lo que hacemos un espacio donde la ficción cumple la labor de hacer olvidar o la realidad se transforma en algo dúctil y múltiple. 
Entonces no enseño teatro, enseño a armar y desarmar.
Por eso es que cada vez que de allí salgo se me parte la cabeza y me convierto en un rompecabezas.  

jueves, 10 de julio de 2008

Cuerdas


Canto y canto
me quedo muda
me arden las paredes del cuello
soy un instrumento en mal estado
un pasado virtuoso y un presente sin cuidado
cuando canto quiero hacerlo alto y rotundo
no quiero andarme con falta de coraje
soy sincera si así lo hago
si no, me opaco
y así lo hice esta noche
y saqué fuerza de donde no tenía para reproducir una nota
y ya no hablo
me quedé ronca
como un castigo
¿dónde está la clave del zorzal?

Ventana

Si esta vista se me presentaran más a menudo, el paisaje desastroso que puebla en alguna parte mi opinión, se confrontaría con la belleza estremecedora de lo inmenso y el pensamiento se estructuraría con la amplitud necesaria para el descubrimiento de lo diverso. 

martes, 8 de julio de 2008

Bandera


Este fin de semana caí en las butacas de un gran teatro de la nación a la que uno llega usando la cordillera como rasca-poto. 
Se apagaron las luces y la audiencia ocupaba casi la totalidad de las butacas, que eran bastantes.
Comenzó la historia de unos payasos, un circo, unos gauchos, un pedazo de folklore, una empresa del espectáculo, la decadencia, el delirio y una serie de guiños con la "situación actual" del país vecino. Es decir, "de aquí venimos" y "así estamos". Protestas habían afuera, alegatos y divergencias pesadas cubrían y siguen cubriendo el cielo azul claro, el cielo albo y celeste de estos días.
Pestañee bastantes veces durante el primer acto, era un musical, género que me gusta y respeto bastante, pero nada logró interesarme, ni siquiera el virtuosismo de los actores, los cantantes, los acróbatas o la parafernalia de producción. 
En eso estaba cuando algo me hizo despertar y vi con sorpresa la aparición de una bandera gigantesca que ocupaba todo el espacio que enmarcan las cuatro puntas del fondo completo de un escenario. Era brillante y subía con elegancia... esplendorosa, subía orgullosa, se creía la muerte la bandera, parecía chorrear el oro que teñía un sol que se dibujaba en su centro y que guiñaba el ojo a las miles de personas que con el corazón hinchado se levantaron de sus asientos para aplaudirle y gritarle agradecidos lo abrigados y cobijados que en ella se sentían. 
No creo que esto pasaría en Chile con la tricolor pensé... la vergüenza es la característica principal que diferencia a las naciones vecinas. 
Al terminar vi cómo una viejecita muy bien vestida se levantaba de su asiento tiritando y le decía a otra un poco más joven: "Que nostalgia que me dio... me he quedado..." 
No escuché más.
No tenía nostalgia, esa noche entendí mi vergüenza y me quedé pensando que no necesito pertenecer a ningún país cuyos límites aparezcan en un mapa y no en la tierra. 


jueves, 3 de julio de 2008

Cuecas

Hace unos ocho años que volví a entender la Cueca. Antes era sólo una actividad que en la clase de educación física nos hacían aprender como con un sopapo. Claro, cómo no iba a ser algo tan rígido como una bandera o un escudo, si era casi lo único que ofrecían las fiestas tristes que hasta hace algunos años exaltaban un poco el ánimo de los humanos chilenos que sobrevivían en estas tierras.
Pero esos rugientes acordeones se inmiscuyeron en mi resoplar, cuando una tarde de verano escuchaba los pájaros trinar al son de un deseo imposible y la armonía principal cumplió lo que mis piernas anhelaban.
Vestir el cuerpo de una mujer de puerto, me hizo escuchar por primera vez esos sones y esos tiritones que en mi, repercutieron con el zapateo y el canturreo.
Nunca más estaba vetado para mi, el bailar con el bombo que cambiaba la razón en emoción y la nostalgia en diferencia.
A menudo bostezo en las fiestas, pero si de una velada de cuecas se trata, mi reloj sale de vacaciones y ahí me inmiscuyo, entre los acordes de la historia que construye la real identidad de un país, en los extramuros agujereados del mismo.

Lo Clásico

¿Cuál es la real necesidad de revisar constantemente los inicios de algo?
¿Cómo una manifestación artística puede convertirse en clásico y para quién?
¿Es el cartel de Champaña Valdivieso un clásico de los anuncios publicitarios que coronan algunos rascacielos del centro de la ciudad?
Pienso en el inglés que escribió acerca del terror de la existencia.
También pienso en la mujer que convoca a otras a abstenerse sexualmente para que sus maridos vuelvan de la guerra.
Me da vueltas la mujer dueña de una feroz urgencia de enterrar los cuerpos inertes de sus hermanos.
También me fijo en la que mata a sus hijos porque son frutos de un amor podrido.
Y claro, si leo el diario de hoy o de mañana, podré omitir los nombres de los protagonistas de las más contingentes noticias y ahí están... los personajes clásicos y sus historias.
El devenir trágico del héroe.
La catarsis del mismo.
Los dioses castigadores y juzgadores.
La angustia de las respuestas inexistentes acerca de qué hay más allá del presente.
Lo clásico se me presenta hoy como un espacio de reflexión acerca del hoy.
 

miércoles, 2 de julio de 2008

Sin nariz

La nariz roja es la máscara más pequeña que existe
En esta foto no la tengo
es como estar sin ropa